FAMILIA URBON
Diario Palentino. 20-09-2000
Sección: NOTAS DE ARCHIVO
Autor: Santiago Francia Lorenzo
Art�culo remitido por Miguel Urbón Sánchez miguel@urbon.net
La iglesia de Santa Eufemia de la villa de Autillo de Campos era una de las ricas de la comarca. Nos ha quedado como prueba fehaciente la magnificencia de su templo y de su torre. En ella ejerció su ministerio durante alg�n tiempo el licenciado Pascual Urb�n, quien a su patrimonio familiar fue añadiendo algunas heredades que adquiri� por compraventa.
Hijo de Juan Urb�n y Francisca Andr�s, goz� de la compa��a de una familia numerosa y del fiel servicio de Juana Urb�n, hija de su primo Gabriel, y a quien el cl�rigo de Autillo beneficiar�a de manera muy particular en su testamento por los diecis�is a�os que estuvo en su compa��a.
El d�a 8 de noviembre de 1631, a las 6 de la ma�ana, muri� Pascual Urb�n. El d�a anterior, in extremis, hab�a otorgado su testamento ante el escribano de la villa Pedro Guerra. Durante tres d�as, cl�rigos y pobres acudieron a rezar a la puerta de su casa para recibir las pitanzas y limosnas que eran de rigor. Durante tres d�as hubo lutos y funerales, y durante dos a�os Juana Urb�n acudi� puntualmente a la iglesia de Santa Eufemia a hacer la ofrenda prescrita por su amo. Por este menester recibir�a los lutos y una cama de ropa bien servida, es decir, colch�n, tres cabezales, dos mantas, un cobertor y dos almohadas.
El reparto de bienes entre los sobrinos fue equilibrado. Porque era de justicia mejorar a Juana dej�ndole algunas de las tierras m�s f�rtiles, unas casas con su cueva y pajar que hab�a comprado a los herederos de Mar�a Moro y 200 reales para que les arreglara a su gusto. Tambi�n era l�gico que su sobrino Sebasti�n Urb�n recibiera tres tierras y una herr�n, as� corno un jub�n de lienzo nuevo, unas medias de punto y unos zapatos de cordob�n.
Todo quedaba bien aclarado en el testamento a excepci�n del contenido de unos "talegos" con dinero que su hermano Juan hab�a dejado en su poder. La cl�usula testamentaria dice: “Item digo y declaro que yo di a Juan Urb�n mi hermano, por el mes de noviembre de 1630, mil reales en quartillos de a blanca para ir a la feria de Villadiego que se hace el d�a de Sant Andr�s, y el susodicho para en pago de ellos me entreg� dos talegos llenos de quartos, que el uno es un talego ancho y el otro peque�o, que ambos los tengo en mi arca de la manera que me los entreg�. Mando que sacados los mil reales que le di, lo dem�s se le entregue, porque hasta agora no he visto lo que tienen ni s� si falta o sobra".
Parece raro que en un a�o el licenciado Urb�n no tuviera tiempo ni curiosidad para comprobar el contenido de los talegos que dej� su hermano y que al parecer conten�an dos mil quinientos reales. Ni se explica el porqu� el hermano no llev� a Villadiego su dinero. A la postre estos mil reales ser�an repartidos entre los pobres dando prioridad a los de su familia, por decisi�n del juez eclesi�stico,
Tambi�n era l�gico que un cl�rigo se ocupara en su testamento de las necesidades de su alma a la que deja corno heredera, despu�s de cumplir las mandas puntuales hechas antes de su muerte y consignadas por escrito.
Todos los lunes del a�o, a partir de la ejecuci�n de su testamento, se celebrar� en Autillo una misa cantada de oficio del d�a y de tres curas, por su alma y de sus progenitores. Terminada la misa se un�an los dem�s cl�rigos para cantar el responso sobre la sepultura en la que yac�an los restos del licenciado, de su padre Juan y de su madre Francisca. Garantes del cumplimiento de esta su voluntad ser�an los cofrades de la cofrad�a del Sant�simo Sacramento de la villa, a la que deja las casas en que �l vive y siete tierras, para que de sus frutos cumplan con �l ese deber de piedad.
Su con beneficiado el licenciado Santiago Asensio, el alcalde ordinario de la villa Alonso Calonje y el escribano Pedro Guerra se encargaron de cumplir las �ltimas voluntades del licenciado Urb�n. �nicamente tuvieron algunos problemas con el asunto de los talegos".
El artículo anterior apareció en el Diario Palentino (20-9-2000) y me lo ha remitido amablemente Miguel Urbón Sánchez.
Analizando los personajes que aparecen en esta sencilla historia, vemos que la mayoría de ellos se encuentran en nuestro Árbol genealógico. Precisamente no aparece el protagonista, Pascual Urbón. Se me escapan los motivos, aunque pueden estar en relación con su condición de sacerdote.
Los padres de Pascual, serían Juan Urbón, apodado "el mozo" según nuestro árbol, en el que aparece con el n�mero 5-3, y Francisca Andrés. Según el citado árbol, estos tuvieron 3 hijos, aparte de Pascual, que no se cita, que son: Santiago (8-4) nacido el 12 de enero de 1573, María nacida el 5 de noviembre de 1574 y Juan (9-4), nacido en 1580. Todos estos eran de Autillo. Este Juan es el hermano propietario de los talegos.
La prima Juana también aparece en nuestro árbol, y se trata de una prima lejana. Nació en 1595 y era hija de Gabriel (7-4) y María Luengo Santos. El abuelo de Juana (Ambrosio, 4-3) era primo del padre de Pascual. Juana era de Abarca y tuvo al menos 6 hermanos. Probablemente Pascual era bastante mayor que Juana, ya que esta nació en 1595, por lo que tenia 36 años a la muerte de Pascual (1631). Juana acompaño a Pascual desde los 20 años.
Sebastian (16-5) nacido en 1608, era sobrino de Pascual y hermano de Juana, ya que era hijo de Gabriel (7-4).